Los primeros pasos…

La cara de sorpresa que se le queda a la gente cuando les digo mi nombre es bastante parecida a la que ponen cuando me preguntan cómo acabé en el mundo de las flores y les digo que en realidad soy ingeniera.

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La verdad es que cada vez creo más en las frases “la vida da muchas vueltas” y ” todo pasa por algo”, y es que, desde luego, conmigo se han cumplido las dos.

Sí, estudié ingeniería química, por aquello de que las ciencias era de lo que más me gustaba en el colegio y por tener a una familia de ingenieros que me rodeaba. Así que después de 5 añitos estudiando la carrera pensaba que mi futuro sería estar rodeada de números, diagramas de procesos, y esas cosas friquis, pero el punto de inflexión llegó cuando me fui de Au Pair al acabar la carrera.

Como podéis imaginar en Inglaterra el mundo de las flores se lleva al máximo exponente, siempre tienen los jardines hiper cuidados y con mil tipos de flores diferentes, en las casas nunca falta una decoración con flores frescas, les encanta regalar flores, así que si juntamos lo detallistas que son los ingleses y, bueno no nos engañemos, que el tiempo también les ayuda, pues tienen flores always and everywhere.

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Así que mi primer contacto con las flores fue allí, en Londres, en casa de la familia donde me fui a trabajar. La madre era florista y se dedicada, sobretodo, al mundo de las bodas. Me propuso trabajar con ella mientras los peques estaban en el cole, y yo, que siempre me han encantado las manualidades, me lanzé a la piscina y  le contesté con un SÍ rotundo. Durante esos meses, vi pasar por mis manos un montón de flores que no había visto en mi vida, y lo que me atrajo no fue sólo el hacer los ramos o los arreglos, sino el preparar desde cero toda la decoración para una boda.

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Siempre recordaré la primera vez que tuve que entregar el ramo a una novia. Es un momento muy íntimo, las hermanas de la novia estaban con los rulos puestos, la madre sirviendo unas copas del champagne y a la novia la estaba maquillando, el vestido estaba perfectamente colgado esperando para ser parte protagonista del día que estaba comenzando. Ese momento en el que abren la puerta y ven el ramo es un momento cargado de emoción que es difícil de olvidar, y engancha.

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Igual de especial es montar y decorar con velas y flores las mesas del banquete o el pasillo de la Iglesia, o idear la forma más original de decorar el seating plan o ponerle el ramillete al novio en la solapa de su traje. Y ahí estoy yo, formando parte de momentos tan especiales.

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Unos meses en Londres sirvieron para hacer sonar una campanita en mi interior que no tenía ni idea de que existía. Obviamente no fue volver de Londres y comenzar con Mimosas en Febrero, aún tendrían que pasar unos años para que esa campanita se convirtiera en un ruido dentro de mí que no podía dejar pasar inadvertido. Empecé a trabajar como ingeniera pero a su vez, me seguía documentando sobre flores, hice un curso de floristería y terminé haciendo unas prácticas en Sally Hambleton. Me maravillaba todo lo que hacía y estaba como loca por ser una “becaria” en esa floristería. Sin duda, fue lo mejor que pude haber hecho. Si en Inglaterra aprendí mucho del mundo “boda”, en Sally aprendí mucho del mundo “pedidos y tienda”. Era algo distinto, pero la sensación al entregar una cesta para un bebé recién nacido o una sombrerera para una pedida de novios era igual de gratificante. La cara de felicidad de los clientes al ver las flores también es indescriptible.

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Todas esas lecciones aprendidas y esas experiencias vividas hicieron que me empezara a plantear qué quería hacer realmente con mi vida, y así fue cómo Mimosas en Febrero comenzó a tomar forma.

Obviamente, cómo habéis podido deducir de las fotos de mi IG, no estoy sola en esto, y me acompaña en este súper viaje, nada más y nada menos, que mi madre. Sin duda, ella es la más creativa y tiene el don para ver una habitación decoradísima cuando en realidad está vacía. Sí, es una suerte poder dedicarme a algo que me chifla y encima pasar esas horas con la rana (como la llamamos en casa). Por eso le he pedido que en el próximo post sea ella quien describa cómo  lo está viviendo ella y qué siente al formar parte de esto, de este pequeño proyecto, de Mimosas en Febrero.

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Fdo: Gadea.

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