Guía de Asturias “Occidental”

¡Hola de nuevo!

Como ya viene siendo habitual en los últimos meses, después de cada viaje que hacemos por Mimosas os dejo la guía que he hecho para disfrutar de nuestro viaje, en este caso para pasar una semana en Asturias.

Esta vez, hemos visitado la parte más occidental de Asturias, desde Cudillero hasta la Playa de las Catedrales, colándonos en Galicia para conocer Lugo. (El año pasado ya os dejé otra guía con la otra zona de Asturias, la más oriental).

Ya sabéis mi debilidad por el norte de España, pero es que Asturias me tiene robado el corazón: su costa, sus acantilados, las playas con esa agua turquesa (cuando hace sol, eso sí), su gastronomía, su gente… Hacer una excursión en Asturias es dejarse deleitar por sus bosques, sus campos de maíz, sus caminos de tierra llenos de flores en las cunetas, el olor a mar, el sonido de las gaviotas, las miles de hortensias que hacen que mis ojos hagan chiribitas, sus pueblos…

Sin duda es un destino para todas las edades, hay mil actividades que hacer (playa, montaña, prados, pueblos pesqueros, ciudad, etc) y me parece muy fácil de recorrer. La A8 es la autovía que recorre el norte y para mí, mi favorita. Tiene unos paisajes que son brutales.

Si vas en verano, como siempre os digo, ojito con la maleta, porque hay que meter todas las capas posibles: desde bañador y chanclas, hasta sudadera y chubasquero. Esta vez me puse todo todito excepto el chubasquero, ¡yuju!

Y sin enrollarme más, os dejo el link para que os podáis descargar la guía para disfrutar de una semana en la Asturias Occidental:

Guía por el País Vasco

Sabéis que el norte de España nos encanta a las Mimosas, y un rincón que nos quedaba por conocer era el País Vasco, por lo que el destino de estas vacaciones lo tuvimos claro.

Como queríamos aprovechar para ver toda esta zona en condiciones, decidimos que necesitaríamos al menos una semana para recorrernos las tres provincias del País Vasco. Comenzamos la ruta por Bizkaia y nos alojamos en los alrededores de Bilbao durante 4 noches, de ahí pasamos a Guipúzcoa , donde estuvimos cerca de San Sebastián tres noches, y terminamos el último día y medio conociendo Vitoria, Álava.

Si vas en verano, tienes que hacerte a la idea de que el tiempo es una lotería, por lo que en la maleta tendrás que meter diferentes capas. Nosotras llevábamos desde capa de lluvia, cazadora y sudadera, hasta bañador, sombrilla y sillas para la playa, y he de deciros que usamos todo lo que metimos en la maleta.

Si vas, tienes que estar dispuesto a desconectar, recargar pilas, respirar hondo cerca del mar y que te entre ese olor tan característico hasta los pulmones, hacer fotografías mentales de sensaciones que el norte te regala y volver con unos kilitos de más, la gastronomía vasca lo exige 🙂

Como tengo toda la ruta recogida en la guía, no me enrollo más, y aquí os la dejo la para que os la podáis descargar y disfrutar unos días en esta tierra tan maravillosa. Si vais etiquetad a @mimosasenfebrero en vuestras fotos, que me hará ilusión ver que mis guías son útiles:

Guía de Islandia

Recordar Islandia es recordar un país que no pertenece a nuestro planeta, es fuego y hielo, es agua mires donde mires, son paisajes inauditos, es viajar como nunca antes habíamos viajado, en caravana y durmiendo en sitios inimaginables.

Nosotros planificamos el viaje para recorrer la isla en 15 días en verano. Islandia tiene una carretera principal que rodea el país, y apenas nos salimos de ella para ver los puntos de interés turísticos.

Fuimos en agosto, un buen mes en cuanto al clima, todo estaba verde, verde y había agua por doquier, eso sí para las auroras boreales hay que esperar porque aparecen a partir de septiembre/octubre, y las noches, bueno, no son tan noches, siempre hay algo de luz que también tiene su gracia. Poder bañarse en un río de guas termales a las 22.00 de la noche a plena luz del día es también una experiencia.

Visitamos al menos 10 cascadas, a cada cuál más impresionante, y entre ellas parecía que luchaban por llevarse un nuevo récord: la más caudalosa, la del mayor salto de agua, la única cascada rodeada de columnas basálticas, etc… es impresionante ver la fuerza con la que el agua cae en Islandia, y el paisaje que las rodea.

Islandia, como su nombre indica es tierra de hielo. Gracias a uno de los mayores glaciares del mundo pudimos tener nuestra propia expedición, crampones y piolet en mano, pisando uno de los pocos glaciares que quedan en nuestro planeta. Y pude disfrutar de mi rincón preferido del mundo hasta ahora: la playa de diamantes (Diamond beach). Bloques de hielo que se van desprendiendo del glaciar, van a parar a un lago, del que sale un río que desemboca en el mar, al lado de esa desembocadura hay una de las playas negras más características del país, a la cuál van a varar esos trozos de hielo y el paisaje que resulta es de quitarte el habla.

Y contraponiéndose al hielo, el fuego: geiseres, aguas termales, volcanes y cráteres, zona geotermales… a través de la fisura que se ha creado entre la placa tectónica de Eurasia y la de América del Norte se puede ver como sale humo de la tierra, o como el agua que emana sale hirviendo. Lo dicho: de otro planeta.

Aún veo las fotos de ese viaje y me parece surrealista que haya pisado un sitio así a tan solo 4 horas en avión desde mi casa. Por favor, si tenéis oportunidad de ir, reservaos unos días en cuanto acabe esta pandemia y plantaros en ese destino que es inigualable a nada que hayáis visto antes. Ah, id ahorrando, porque barato tampoco es… nosotros al ir en caravana comimos todos los días de super y de comida llevada desde Madrid y así nos gastamos algo menos. Eso sí, lo tienen muy bien montado, está bastante bien preparado y señalizado para el turismo. En casi ningún sitio hay que pagar por visitar alguna cascada, playa, cráter o géisir, pero las pocas actividades a las que nos apuntamos: excursión por el glaciar, avistamiento de ballenas, o piscinas termales sí que cuestan lo suyo… pero creo que aún así merece muchísimo la pena.

Para que podáis tener una idea de qué ruta hacer en 15 días por Islandia, las atracciones que ver y alguna que otra información útil os dejo la guía que podéis descargaros en el siguiente link:

Guía del Algarve

El Algarve era una de esas zonas que estaba en nuestra lista desde hace un par de años, pero que nunca nos acabábamos de decidir por ir. Está bastante lejos como para ir un puente o un finde largo, así que sabíamos que si íbamos sería una semana, y este verano lo tuvimos claro. Aún a riesgo de que podrían cerrarnos las fronteras, nos animamos a coger un apartamento a las afueras de Lagos, y finalmente pudimos conocer esta zona.

Yo había estado hacía exactamente 10 años, cuando España ganó el mundial, y he de decir que hemos conocido un Algarve completamente diferente. Ahora está más caro y más turístico, y eso que ahora con las restricciones del COVID, no había apenas ingleses ni alemanes, pero aun así es una costa completamente diferente a otra cualquiera en la que hayamos estado.

Los acantilados son de morirse, el agua cristalina (y helada), las playas con esas formaciones son únicas, la actividad con kayak es un must para poder visitar de cerca la costa… En la guía os dejo lo que nosotros planificamos para estar allí una semana.

Espero que os sea de utilidad y podáis coger alguna idea para adaptar a vuestro viaje.

Podéis pinchar aquí para descargaros la Guía del Algarve:

Guía de Asturias

Desde los 4 años he veraneado en Galicia, y estoy enamoradita de esa tierra, pero hace 5 años conocí Asturias y sintiéndolo mucho por mis galleguiños, Asturias le robó a Galicia el puesto número 1 de mis lugares preferidos del mundo mundial.

En los últimos 5 años he tenido la suerte de poder visitar diferentes Asturias en repetidas ocasiones y en diferentes épocas del año. Ya sea en diciembre o en verano, en la playa o en la montaña, ella nunca decepciona.

Cada verano, hacemos las maletas y nos vamos 2/3 semanas a conocer algún país extranjero, sin darnos cuenta de que España tiene todo, TODO, lo que necesitamos. Pero en este 2020, por el tema COVID, organizamos un viaje por España, y Asturias, obviamente, no podía faltar.

Esta vez, nos centramos en conocer la zona de Llanes, yo había estado por esa zona pero un poco de pasada y tenía muchas ganas de poder contar con una semana y conocerlo en profundidad: la costa con sus playas de infarto, la sierra de Cuera, los Picos de Europa justo detrás… lo tuvimos bastante claro.

El viaje superó nuestras expectativas con creces. Elegimos un Bed&Breakfast en Celorio (The Oldseaman B&B) y no pudimos elegir mejor, por la ubicación y por los chicos que llevan el alojamiento, que nos recomendaron tanto restaurantes como rutas y sitios que ver.

Es la primera vez que comparto con vosotros las guías que hago y espero que os sean tan útiles como a mí. En esta vais a encontrar una guía para pasar una semana en la zona de Llanes, visitando playas como la de Andrín, la Bellota, Cué o Cuevas de Mar, los bufones de Pría o los Lagos de Covadonga.

También dejo alguna recomendación de dónde comer o cenar, o bien en restaurantes en los que nosotros estuvimos y probamos o bien en algunos que me recomendasteis algunos de vosotros.

Lo dicho, a disfrutar de ese paraíso natural que tenemos en el norte de España.

Pincha aquí para descargar la guía de Asturias:

De ruta por la campiña inglesa

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La campiña inglesa, a todos nos suena este nombre, pero ni lo ubicamos, ni sabemos cómo es, ni qué hay, aparte de verde y casas monas, ¿no?

Es lo que tiene Instagram, que saltando de una foto a otra, de repente llegas a una que te llama la atención por lo “cuqui” que es el sitio donde la chica se está haciendo la foto. Y empiezas a investigar y a tirar del hilo, y así es como llegué a “conocer” el pueblecito de cuento de Castle Combe.

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Así empezamos a tener algo más localizada la famosa campiña inglesa a la que mi madre siempre había querido ir, o como realmente se llama esta zona: The Cotswolds. Seguramente nos siga sin sonar, pero, ¿a que las ciudades de Bristol, Bath y Oxford ya nos son algo más familiares? Pues esta pequeña zona de casitas y flores se encuentra entre estas 3 ciudades algo más conocidas.

Volamos a Bristol directas desde Madrid un jueves por la noche, hicimos noche a las afueras de Bristol y el viernes comenzamos a recorrer esta maravilla de paraje.

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Dividimos la ruta por los Cotswolds en dos días y medio para ver los 14 pueblecitos que más nos gustaron mientras organizábamos el viaje: el viernes vimos Castle Combe, Lacock, Tetbury, Painswick, Winchcombe, el sábado recorrimos Snowshill, Broadway, Chipping Campden, Stow on the Wold, Upper Slaughter, Lower Slaughter y para el domingo dejamos Bourton on the Water, Burford y Bibury.

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Algunos me habéis preguntado si no son demasiados pueblos para tan pocos días. Tened en cuenta que son pueblos muy pequeñitos, algunos de apenas dos calles, así que en un hora como muchísimo ya habéis visto el pueblo, con sus paradas técnicas para hacer las miles de fotos que querréis hacer, porque os lo aseguro, en este viaje tooooodo es fotografiable: cada esquina, cada verja, cada fachada, cada jardín…

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Antes del viaje, tiré de Tripadvisor para ver qué paradas gastronómicas podríamos hacer. Como muchos sabréis, por desgracia, Inglaterra no es que sea un destino para deleitar a nuestro paladar, pero he de deciros que algunas paradas estuvieron realmente bien (bendito Tripadvisor eso sí). Una de ellas fue desayunar en unos viejos establos en Castle Combe (The Old Stables). Lo tenían remodelado, era una monada de sitio y nos pedimos un trocito de tarta/bizcocho de limón que fue de las más ricas que he probado nunca. Otra parada la hicimos para comer en un pub típico inglés, monísimo decorado, cada mesa de una madera diferente, y cada silla de su padre y de su madre, con velas, unos cojines ideas… y si ya encima la comida es buena… un 10. Se llamaba The old Fleence, y nos pillaba de camino en la ruta entre dos de los pueblecitos.

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Uno de los momentos mágicos del viaje nos lo regalaron estando en el bed and breakfast (Sunny Nest) donde nos alojamos (menudo desayuno inglés rico, por cierto). Estábamos mi madre y yo descansando en nuestra habitación que daba a un pequeño jardincito y un prado, y de repente vimos cómo dos caballos se acercaron a la valla de nuestra casa y se ponían a corretear. No dábamos crédito del momentazo que estábamos disfrutando: leyendo desde la cama y viendo como dos caballos jugueteaban a nuestro lado. Así sí, disfrutando con las pequeñas cosas.

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De eso van nuestros viajes, de disfrutar con todo lo que vamos viendo y descubriendo. Por ejemplo, las carreteras en este viaje nos han dejado con la boca abierta: todo verde alrededor, cunetas de ensueño, florecillas por todas partes, los árboles creaban túneles por donde pasábamos, una auténtica maravilla, así daba gusto conducir, aunque fuera por la izquierda y por carreteras tan estrechas.

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Además, estos viajes también nos sirven para inspirarnos para Mimosas. En este caso, hemos cogido ideas de arreglos florales que tenían en las iglesias de los pueblos que hemos visitado, y hemos aprendido nombres de flores que nos han chiflado y no conocíamos antes.

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Como podéis ver en las fotos es un lugar de cuento, parece anclado en 1800, y por eso muchas series y películas se han rodado aquí, como Harry Potter, Downton Abbey, Orgullo y prejuicio, etc. Así que id con los ojos bien abiertos por si os suena alguna casa de haberla visto a través de la pantalla.

Los días después del viaje, mi madre y yo nos deleitamos viendo las fotos del viaje, flipando por haber podido disfrutar de un lugar tan bonito, sin gastarnos mucho dinero y teniéndolo bastante a mano. Ahora ya estamos organizando el siguiente, que esperemos nos sorprenda y nos deje tan buen sabor de boca como lo ha hecho la campiña inglesa.

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De ruta por Suiza

Tenemos que reconocer que hay una cosa que nos apasiona además de las flores, y es viajar. Conocer lugares nuevos, lugares con encanto, de esos que te dan un chute de belleza y energía que te dura hasta el siguiente viaje. Y sin duda viajar con mi madre es un extra. Un plus de risas (es un despiste auténtico), de expresividad de la emoción elevada al máximo exponente, y ¿a quién no le gustaría ir recopilando memorias, fotografías y vivencias compartidas con su madre a lo largo de años? Pues así de afortunada soy yo.

El último viaje de #mimosasaroundtheworld fue al país de las montañas, de los lagos, de las cascadas, de los prados, al país de los quesos (y no, no nos gusta a ninguna de las dos así que ni probarlo), del chocolate (este sí, a mi madre le pirra pero es que es taaaan caro…). En fin, os contamos una pincelada de lo que fue nuestro viaje a Suiza.

Suiza es parar con el coche y dejarlo donde bien puedas para poder disfrutar del paisaje que te está envolviendo, porque se merece que lo contemples con ambos ojos y la boca bien abierta. Así nos quedamos nosotras cuando nos dirigíamos a la zona de Interlaken. Tuve que pedirle a mi madre que me dejara conducir a mí porque, cuando ella iba al volante, creo que iba más pendiente de vislumbrar todas las casitas en los prados que de la carretera.

El color de los lagos es diferente al que estamos acostumbrados, tiene un color azul turquesa que es precioso. ¡Tuvimos la suerte de poder bañarnos en uno de ellos! eso sí el agua hipercongelada.

Los ríos bajan con tanta fuerza y tan cargados con agua del deshielo, que sobre la superficie se forma como una neblina que los hace misteriosos y ya si lo ves al atardecer, como nos pasó a nosotras, es mágico. Una tarde aprovechamos que llegamos pronto al hotel para darnos una ducha rápida y volver a coger el coche para ir a uno de los sitios que más ganas tenía de visitar: el Valle de Lauterbrunnen. Es un valle profundo en mitad de los Alpes, donde los pueblos están rodeados de cataratas que caen por las paredes verticales de las montañas, ¡increíble!. Íbamos a contracorriente, cuando el parking ya comenzaba a quedarse vacío porque los turistas ya se marchaban a sus hoteles, nosotras llegábamos. Así que os podéis imaginar cómo nos sentimos al quedarnos nosotras solas ante tanta belleza, el valle entero parecía para nosotras. Fue un buen momento para enseñar a mi madre a tirar una buena foto con la réflex, así que allí estuvimos casi 2 horas danzando por los prados, disfrutando de la naturaleza sin ruidos, compartiéndola únicamente con las vacas que nos acompañaban y con nuestro querido Mini ¡inolvidable!.

En Suiza no puedes guardar la cámara en ningún momento porque cualquier sitio que visites tiene mil escenarios diferentes para fotografiar. Subimos en teleférico al pico First que está a 2168 m, no es de los más altos ni mucho menos pero las vistas desde allí te dejan sin habla. Allí está el First Cliff Walk, una pasarela de 40m que te obliga a andar al borde de un impresionante acantilado con una extraordinaria vista alpina. Y hay ciudades que tampoco se quedan cortas como Lucerna y Thun con sus característicos puentes medievales, a los que no parábamos de investigar para ver qué flores tenían en sus ventanales y cómo las habían enganchado ahí. Sí, las “mimosas” no descansan ni en vacaciones.

Y terminando nuestro viajazo de una semana por las tierras de Heidi, acabamos por casualidad en un pueblecito que nos enamoró: Murten. A mí me recordó a los de Alsacia que había visto el año pasado, con sus casitas medievales, sus murallas, las calles súper cuidadas y como no, con su lago de fondo.

Ha sido un viaje que nos ha dejado con unas agujetas importantes después de tanta caminata pá arriba y pá abajo, pero sin duda alguna han merecido muchísimo la pena por todo lo que nos hemos llevado a cambio.

Además de Suiza las mimosas han estado en Roma, en la Provenza, en Normandía, etc… así que ya os iremos contando nuestras experiencias en esos viajes en futuros posts.

Fdo: Gadea.

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Entre campos de lavanda

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El día que pasamos hace dos meses fue mágico. De camino a nuestro destino nos topamos con un atasco en mitad de la autopista, así que para evitarlo nos desviamos por una carretera nacional. ¡Y qué gran acierto! No había casi gente, la luz del paisaje, el olor… nos miramos sorprendidas ya que no nos imaginábamos que pudieran quedar zonas tan verdes en pleno Julio a 30 minutos de Madrid, acostumbradas a los campos ya amarillos por estas fechas. Seguimos por esta carretera otra media hora tal como decía mi GPS, cruzando ríos, entrando en bosques, y tras pasar un par de colinas… ¡Tachán! Allí estaban… ¡los campos de lavanda de Brihuega! (para los interesados en conocer este mágico sitio, aquí os dejo las coordenadas GPS que seguimos para llegar a los campos de lavanda: 40°47’25.5″N 2°50’55.5″W)

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La Alcarria encierra un tesoro que hay que descubrirlo al atardecer, cuando la luz lo torna mágico. El paisaje trasmite paz. El olor tan fresco, el zumbido de las abejas, el color y la luz se nos han quedado grabados en nuestras retinas… bueno, nuestras fotografías también nos ayudarán a viajar a esos momentos maravillosos.

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Volveremos a vernos campos de lavanda, volveremos a vestirnos de blanco para agasajarnos y fotografiarnos un millón de veces más. Volveremos para caminar entre tus hileras contemplando tus diminutas flores moradas, y sobre todo para bañarnos en esa luz y dejarnos envolver por esa paz, tranquilidad y belleza natural.

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Fdo: Niní y Gadea.